LA FÁBULA

Había una vez unos personajes cuyas casas eran las caracolas y que vivían en el mar, pues un día los humanos los habían abandonado.

Eran el alma de los cuentos que hablaban del amor y, en su interior, hacían música, se amaban y cantaban sin cesar.

Cuenta la historia que las personas al escuchar una caracola oían el rumor del mar pero nunca alcanzaban a los personajes de los cuentos.

Hasta que un día, ellos, conociendo la soledad de la ciudad se dieron cuenta que en los cementos no había sal y no se daba la comunicación. Por ello se embarcaron en la Caracola Salada para permitir a la humanidad comunicarse con ellos y, así, romper los muros que aislaban a las personas. Juntos llevaron el sonido de la caracola con sus buenas vibraciones y buena onda.